12/11/10

Post Mortem

Eran las seis de la mañana

Se despertó confuso, se limpió la cara en un gesto reflejo, no había sangre, nunca la había, se levanto despacio como cada ocasión, siempre le quedaba el recuerdo del cuerpo siendo destrozado, esta vez había sido el cuello, se lavó la cara girando el rostro para convencerse de que seguía intacto, al menos no había vuelto a repetir la experiencia del descuartizamiento ¡dios! ¡Que horrible! Lo peor era pensar que el asesino seguía suelto, despedazando gente por todas partes… partes, la palabra le daba miedo “vamos por partes” “esta parte” “parte” “parte” palabra monótona en un sujeto despiadado

Al menos la última noche solo había sido un accidente, las luces, la música, la velocidad y un auto girando a ciento treinta por hora, nada como darse la gran vida antes de una gran muerte “¿existe tal cosa?” la pregunta ya no significaba tanto después de esas noches ¿Cuántas iban ya? ¿tres años? Si, tres años y seis meses, la primera había sido un incendio espectacular, aun recordaba la intensidad de las luces que despedazaban su piel, la de aquel sujeto por lo menos ¿Cómo se llamaba? Marcos… Martin, algo así, había salido en el periódico y lo más lamentable le había parecido la transformación de su cuerpo, aquella noche había levantado vigas, derribado puertas y arrastrado a cuatro personas hacia la vida, sentía el poder de sus brazos y la potencia de sus piernas que terminaron reducidos a muñones carcomidos, el pobre tipo no se lo merecía

¿Acaso alguien lo merecía?

¿Quién? Se pregunta por enésima ocasión ¿Quién merece morir?

En el camino hay un vagabundo, en la otra un hombre de traje, una mujer, un bebe ¿Quién debería morir esta noche?

Dicen que ver la muerte hace valorar la vida, que se lo digan a él que muere cada noche, lo peor era eso, lo peor era darse cuenta que el sol no parecía mas cálido ni las luces más brillantes, la comida no sabe mejor y los odiosos vecino siguen siendo igual de odiosos ¿hay algún sentido en todo esto?

El suicida toma el autobús y se dirige al trabajo, en el fondo una señora no para de hablar y el chofer no mira el camino, tiene sueño y cabecea un poco, un gato atraviesa la calle y una familia frena de golpe, el autobús se estrella contra ellos y las personas vuelan por un segundo y el suicida sonríe disfrutando la sensación, ya ha chocado antes y sabe que está intacto, la frente le sangra y se vuelve a limpiar la cara sorprendido de encontrar algo, la gente grita y la señora empieza a llorar, todos mira alrededor desconcertados pero él se baja y toma otro autobús, la gente lo mira y se sorprende por su entereza ¿de que diablos hablan? como si alguien diferente no muriera cada noche, como si el mundo no siguiera girando

Hay que llegar al trabajo y el jefe está furioso, los desgraciados del banco han rechazado el préstamo y están a punto de quebrar, le grita y le ordena, una y otra vez, todo el día rehaciendo los mismos papeles, la secretaria esta tensa, el jefe esta tenso y el suicida sigue viviendo, como si no fueran prescindibles, como si al otro día no fueran a ser olvidados ¿Josué? Si, se llamaba Josué, tenía una novia más bonita que la secretaria y un padre más rico que el jefe y ahora está muerto

El trabajo termina (o nunca termina pero ¿a quién diablos le importa?) el día sigue, la vida sigue, el puto mundo sigue y a nadie le importa, en el parque las madres recogen a sus niños sin preguntarse que pasó con Ximena la que se ahogo hace un mes ni donde se ha mudado su esposo, donde vive su hijo y si el suicida muere a nadie la va a importar… tal vez

A veces sueña que no está solo, que en algún lugar hay otro suicida durmiendo en las vidas de otros, que si el muere se convertirá en el recuerdo exacto de alguien más en algún lugar, en algún momento, a veces también escribe versos antes de dormir y los guarda bajo la almohada

No la suya, la almohada vacía, la del sujeto que vivía ahí antes y la había dejado, era una muerte simbólica, el tipo que desaparece y deja una almohada para ser recordado, una almohada dejada por descuido, porque no era su intención dejar nada ¿Qué mejor lugar para guardar las palabras? Los versos por los que no estaban, los desconocidos que le importan más que a sus propias familias

A veces incluso desearía hacer algo mejor, solo a veces

Y bajo la tarde que muere, en el día que muere, en la hora que muere (que repetitivo, él lo sabe y por ello lo busca) el suicida le da una moneda al mendigo que se retira y pone un cartel para el ciego por el que ya vienen “solo puedo ver sus buenas acciones” así como el mismo solo puede ver la muerte sin sentido, si alguien le diera una moneda por cada muerte… las pediría de plata para darle algún significado

Un tipo avanza corriendo, se tropieza con el suicida, le da un empujón y sigue su camino, lleva una cuerda y una mochila, el suicida decide seguirlo y corre en la estela de gente apartada por el sujeto, llegan al centro y ya es de noche, sus amigos lo esperan cuando se encienden las luces y el suicida espera a distancia, llevan marcas en el brazo y mochilas enormes, el guardia sale del reloj y cierra la puerta, se dirige a su casa y los mochileros se toman un trago, alguno saca una ganzúa y la presume a los demás, los otros toman algo de comer y el suicida los observa ya mas cómodo desde un café mientras pierde el tiempo inventando una historia desgraciada para contarle al camarero, ordena otra copa y otro sándwich, después de un rato los mochileros se levantan, bebe el vino y pide el sándwich para llevar, ya son las diez y los mochileros han entrado a la torre del reloj, el suicida observa oculto entre los árboles del parque y se pregunta los motivos, las linternas de los mochileros se reflejan entre las ventanas y el suicida se pregunta si tal vez para mañana eso signifique algo, uno de ellos se asoma y lo mira entre los arbustos, el suicida lo siente venir, es eso que pasa en la noche, se desmaya sobre el pasto, aun alcanza a sentir la frescura de las plantas antes de ver a través de sus ojos, los demás mochileros le dicen algo y deja de observar hacia abajo mientras siente que está siendo observado, el mochilero regresa con sus compañeros y van abriendo puertas mientras suben por las escaleras, son diez pisos y no hay elevadores, a él le toca vigilar hacia abajo y mira otra vez a los arbustos y el parece ver a alguien dormido, un borracho tal vez “que duerma esta noche y que despierte en un momento” sus compañeros están trabando las puertas con soldadura y la ,los chispazos se escapan pero no hay nadie para verlos, son más de las doce y no hay nadie fuera, y los que hay nunca miran hacia arriba

Son las dos y están en la cima, el camino está bloqueado una y otra vez, los mochileros apuntan al edificio de gobierno con una carga de fuegos pirotécnicos, el proyectil viaja y se estrella contra la pared, después explota en una bola de luz colorida y un trueno que sacude a los vecinos, acaban de sacar la gasolina y encienden los muebles que han apilado, la policía llega y ven las llamas sobre la torre, al ver las patrullas los mochileros disparan otra carga para anunciarse y la torre está rodeada

- "Vengan por nosotros si quieren" - gritan desde el megáfono- "cerramos cada puerta en la subida, no hay forma de detenernos"

Ellos abajo preguntan sus demandas y se les responde

-"Nada más que esto señores, queremos publicidad"

Otro de ellos habla al periódico, uno más a los bomberos, el vigilante recuerda al borracho abajo en el parque y se asoma esperando verlo despertarse, entonces recuerda a los alcohólicos anónimos, había estado con ellos antes de ir a la torre y despierta a uno para avisarle del suceso “estamos arriba y en un rato nos quemaremos”

Las personas están abajo, los bomberos están abajo, los curiosos están abajo y si tuvieran un helicóptero seguro que estaría ahí arriba vigilando

Los mochileros han terminado con sus preparativos, toda la madera de los libreros y su contenido en una pira especial, una masa de celulosa formando una alberca de gasolina, todos entran a su jacuzzi y recitan sus plegarias a sus dioses, a sus santos o a lo que tengan, vigilante recuerda aquello que le ha llevado por ese camino y lamenta que nadie pueda saberlo, pero debe ser así, deben desaparecer con el misterio de los sucedido, nada es grandioso si desaparece sin misterio

Se acaba el tiempo y ya han derribado las puertas hasta el quinto piso, los mochileros tienen una montaña de cosas rodeando a su fuente y ya se han puesto cómodos, uno a uno encienden sus velas, han puesto atención y saben que los están grabando desde un edificio cercano así que han inventado un ritual para la ocasión, han traído adornos para el pelo y brazaletes, el corredor extiende su soga y se amarran a ella, seguramente alguien lo interpretará como un ritual de suicidio para ir a algún paraíso, que importa, lo que importa es el misterio, el corredor dice su nombre mientras baja si vela hacia su lado, todos se presentan y se alegran de haberse conocido antes del fin, dejan que el fuego se extienda y se sientan a esperar mientras miran el cielo, en la lejanía se ve el brillo del alba, que buen momento para morir

El suicida esta jadeando mientras los paramédicos le inyectan algún suero para despertarlo, no ha reaccionado desde la madrugada pero ahora se levanta gritando, los empuja y sale de la ambulancia, tropieza, se levanta sudoroso y el cielo apenas se ilumina, débiles rayos coronando la poderosa hoguera, se estremece por el calor, allá arriba esos hombres se dejan deshacer, otra vez el calor y guarda sus palabras, otra vez el dolor y sabe que no quedará nada mas de esos hombres

Y eran las seis de la mañana

3 comentarios:

  1. Gin, una historia muy extraña esta de los suicidas. El trozo de los mochileros se me ha hecho un pelín largo, el resto me ha encantado. Será verdad eso de ¿a quién le importa? Causa un enorme desasosiego tu pregunta, pero creo que es así.
    Saludos.

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  2. Esta es otra que se me ocurrio en la escuela de artes (ver entrada anterior, respondida con tardanza) un amigo y yo hablabamos sobre los finales que agradan al publico y mi amigo dijo que queria alguna historia que no tuviera un final feliz y de ser posible que empezara y terminara en el mismo punto, y aqui esta

    Y como buen ateo creo que al morir ya no hay nada y por eso le doy tantas vueltas a la muerte, una joda pero asi es como lo veo

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  3. muy bien por la historia, algo enredada para mi gusto y rebuscado, no tan directa, pero bien (no buena ni mala, solo bien)

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